AMISTADES BAJO LA MIRA

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Agosto, 10 del 2017

 

Cada vez más empresas se preocupan por el compañerismo entre sus trabajadores.

Un buen ambiente laboral es básico para la productividad de la empresa. Pero, ¿qué sucede cuando las amistades en la oficina transgreden el orden y la armonía laboral? ¿ Es una amistad laboral tan sólida como una fuera del ambiente de competencia?


Es lógico que se desarrollen vínculos en un lugar donde solemos pasar alrededor de 8 horas al día. Para algunos de nosotros este tiempo es incluso mayor al que pasamos con la familia, los amigos e incluso más del que dedicamos a nosotros mismos. Pensemos en cuantas alegrías, desilusiones y otras experiencias  nos han tocado vivir en el trabajo. Es lógico que con ese coctel de emociones generemos empatía (o su antónimo) hacia nuestros colegas. Pero ¿qué puede pasar si hacemos amigos muy íntimos en el trabajo?


El blog de Trabajando.com realizó en el 2013 una encuesta a más de 2000 peruanos donde se pudo apreciar que el 61% de la muestra afirmaba tener amigos en su lugar de trabajo. Adicionalmente, ante la interrogante sobre compartir el tiempo con los colegas fuera del horario laboral, el 62% marcó la respuesta “Sí, cada vez que puedo” mientras que el 32% se inclinó por “Solo a veces”.


Compartir tanto tiempo con una persona genera inevitables vínculos personales.


Mi jefe, mi amigo.

Como nos explica el Psicólogo Organizacional, Alejandro Loli, “Una amistad en el trabajo es positiva en la medida en que dicha amistad se conserve como tal y, siempre que no afecte a terceros. Es decir, una amistad saludable, sin aprovecharse de ella para favorecerse ni hacer mal uso de ella para dañar a otro”. Es que, si pensamos que una relación de amistad en el trabajo debe ser tomada con pinzas, es obvio que aquella que exista entre un jefe y un subordinado es mucho más delicada. No existe una fórmula escrita sobre qué tan amigable se deba ser con el jefe; pero cuando nuestro jerarca pasa de ser ‘amigable’ a ser ‘amiguísimo’ se corre el riesgo de encontrarse en un sube y baja de emociones. Desde que nos invada la falsa seguridad de nunca perder el trabajo, a pesar de lo que hagamos (o no hagamos), hasta la depresión o resentimiento si nuestra idea o proyecto no es tomada en cuenta como se quiere. Además, se debe considerar la posibilidad de la existencia de colegas hostiles que no encuentren del todo justa la amistad entre ustedes dos.


A veces una buena relación con el jefe puede ser confundida por los demás compañeros como favoritismo.


Me ascendieron

Imagina esta situación: tras tener algunos años trabajando en una empresa, tu jefe inmediato cumple su ciclo y se jubila. Tu gran amigo y tú han sido siempre buenos en sus puestos  y ambos tienen una función bastante parecida. De pronto, ascienden a uno de los dos. ¿Cómo reaccionarías si el premiado no fueras tú? De inmediato se trazan líneas nuevas que no pueden ser superadas. El doctor Loli nos explica que “lo óptimo sería sentirse orgulloso por la posición que ocupa un compañero”; sin embargo, es fácil que por un momento nos dejemos llevar por el ego y sintamos que se está cometiendo una “injusticia” con nosotros. “Cuando la amistad es sana, sincera, como debe ser en un clima positivo, no debe existir el egoísmo ni la envidia. El saludo y la felicitación respetuosa es el camino”. Sugiere el psicólogo de empresas.


Debemos entender que el paso de amigo a superior es duro también para la otra persona y es momento de ser empático y comprensivo, conservando una relación cordial pero con un cierto espacio que facilite la nueva dinámica.


Está comprobado que el trabajo en equipo mejora la productividad en muchos casos.


Dicen que yo…

Es fastidioso enterarse que se murmura algo negativo sobre nosotros en los pasillos de la empresa en la que trabajamos. Muchos de los chismes de oficina son solo eso, chismes. Se basan en sospechas, errores o hechos con malicia. Lo que nos aconseja el especialista Loli es que “indaguemos dónde nace (el chisme) y porqué, ya que su  diagnóstico rápido ayudará a hacer programas de intervención grupal o individual para crear un espíritu de cuerpo a favor del trabajo en equipo”. Además, en estos casos, lo mejor es no tomarlo tan personal o a la defensiva y manejarlo sin dejarnos llevar por la rabia y la emotividad.


Lo mejor que podemos hacer es tener siempre clara la división entre trabajo y vida privada: ya que de lo contrario podríamos influir en que se difumine la línea que separa los problemas personales de los laborales.


Los chismes en el trabajo traen un mal clima laboral, bajando la productividad del personal.

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