De Pie ante el Abuso

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Marzo, 12 del 2018

 

Más de 100 años han pasado desde la proyección de la primera película y aún la industria cinematográfica tiene una cuenta pendiente con la mujer.


La última gala de los premios Oscar tuvo como principal protagonista a Frances McDormand. La ganadora de la estatuilla dorada a mejor actriz brindó un enérgico discurso invitando a la reivindicación femenina. «Todas las mujeres nominadas en cada categoría pónganse de pie conmigo esta noche, las actrices, las cineastas, las productoras, las directoras, las escritoras, las directoras de fotografía, las compositoras, las autoras de canciones, las diseñadoras. ¡Vamos!”. Y no era para menos.

El destape de abusos sexuales cometidos por el productor estadounidense Harvey Weinstein en el 2017, puso en evidencia una práctica repudiable que se venía dando en Hollywood desde hace años e hizo más notorios otros mecanismos de discriminación, como la falta de mujeres con papeles más representativos en las películas o la brecha salarial entre actores y actrices.

Recordemos que el cine –en su gran mayoría– se encargó de reforzar estereotipos machistas en lugar de desmontarlos. Ejemplos sobran de personajes femeninos que para hacer patente su existencia se ven relegadas a ser el complemento u objeto sexual del hombre, o tener  roles de carácter secundario que las eclipsan de la trama para hacer una cinta más consumible.



Excepciones hay, claro, como nos comenta el crítico Ricardo Bedoya. El tema es complejo ya que, actrices de la talla de Barbara Stanwyck, Jean Arthur y Greta Garbo marcan una salvedad en el cine clásico: “Cuando tú ves películas de los años 20 y 30 vas a encontrar papeles femeninos con una fuerza extraordinaria. Personajes femeninos que tienen una libertad, un poder, una capacidad para actuar por su propia iniciativa que es inmensa”.


Barbara Stanwyck y Greta Garbo


En la actualidad las diversas manifestaciones feministas han logrado que en el séptimo arte se construyan personajes femeninos más complejos, indomables, imponentes e importantes, que vayan acorde con el cambio de la dependencia a la independencia femenina en este siglo XXI. Un manto de empoderamiento extendiéndose hacia todas las áreas del trabajo cinematográfico, tal como lo señala el director de cine, Francisco Lombardi: “El empoderamiento de la mujer le está trayendo mejores condiciones de trabajo, mejores sueldos, y también al mismo tiempo, la posibilidad de que haya más mujeres dirigiendo. Es una forma de empoderar a la mujer y darle las mismas oportunidades que a los hombres”.


Los abusos cometidos por Weinstein también lograron que una nueva generación de actrices se despertara, de esta manera surge Me too, un movimiento orientado a frenar de una vez por todas la violencia machista ejercida durante años en Hollywood. Un fenómeno, que a pesar de todo, no es ajeno a las críticas, pues si bien ha logrado unificar la voz de miles de mujeres en contra del acoso sexual, también se le acusa de puritano y excesivo. El cineasta Michael Haneke ha señalado por ejemplo, que este movimiento afecta de manera negativa la creación artística y que una película como “El imperio de los sentidos” no podría haberse filmado ahora. Al respecto, Lombardi señala que “es importante el movimiento en el sentido de que ha destapado una serie de cosas horribles que estaban pasando en Hollywood. Pero al mismo tiempo, esto ha producido tal vez una exageración, por eso creo que el descontento de Haneke es una cosa que hay que compartir”.


Bedoya considera que antes de juzgar una obra artística, es importante distinguir la visión del director y la visión de un personaje.


La preocupación de que un radicalismo extremo ajeno al feminismo afecte la manera de enfocar el lado erótico en el cine, es algo que Bedoya espera que no suceda pues “hay que distinguir el erotismo de aquellas representaciones que pueden ser ofensivas. El erotismo es la manifestación de las relaciones amorosas en general, algunas vinculadas con la práctica del acto sexual mismo. El erotismo es una presencia en las artes desde siempre y en el cine desde su creación”.  

Son miles de mujeres las que luchan por un cambio y es obligación de la sociedad luchar junto a ellas, pero sin dejar de cuestionar el qué, cómo y por qué se lucha. El cine aún es un campo de batalla donde no se puede confundir al enemigo.  (Edder Castillo)


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